CHILENOS BIPOLARES SUFREN POR MAL DIAGNÓSTICO

La mitad de quienes padecen depresión anda entre la euforia y los bajones

A comienzos de 2005, la televisión chilena conoció a uno de los primeros noteros humorísticos. Arturo Kiwi Walden echaba tallas y bromas a quien se cruzara por delante y con su chispa e ingenio hacía reír a todos en el set de “Buenos Días a Todos”, hasta que una crisis en su depresión bipolar cambiaría su vida en forma inesperada.

Desde mediados de octubre de ese año percibía que no quería ver personas y se evadía paseando solo por la ciudad en su auto, pero el 31 de ese mes colapsó, luego de pasar un fin de semana con su hija en Viña del Mar.

Arturo se encerró en la casa de sus padres y no salió durante tres semanas. No quería nada con el mundo. Ni siquiera llamó a TVN para avisar que no estaba de ánimo y que no iría a trabajar.

Las consecuencias no se hicieron esperar: fue despedido del canal. “Fue algo raro. Recuerdo que llegué a la casa y no quise más. No quería trabajar, no quería levantarme. Cerraba la puerta de mi pieza y pasaba cuatro días sin bañarme”, relató en esa época.

El Kiwi fue diagnosticado con depresión bipolar en 1999, pero al comienzo no la tomó en serio. Ese 2005 había dejado de tomar los medicamentos. Se sentía bien y no veía razón para seguir gastando dinero en remedios.

“Mi vieja me cateteaba y yo le decía que estaba de vacaciones para que no me molestara más. Sentía mucha tristeza. Estaba depresivo y me sentía solo. Hubo días en que no quería vivir más. Yo soy de esos gallos que si me tengo que levantar a las cinco de la mañana, me levanto feliz. Y ahí eso se murió. Era un síntoma de querer borrarse”, recordaba.

Pero su caso no es el único. La dulce Tamara Acosta también reconoció que desde los 25 años sentía bajones, hasta que el diagnóstico de “depresión endógena” le ayudó a entender sus estados de ánimo.

“Tomo medicamentos, como mucha gente en este país. Y si no hago un tratamiento, me deprimo, que es súper distinto a que uno esté súper triste, no tiene que ver con eso, es el infierno”, reveló en 2004 a Martín Cárcamo en “Primer Plano” de Chilevisión.

En 2007, las enfermedades mentales en Chile fueron la primera causa de licencias médicas en Fonasa, sumando 369 mil permisos, según la Superintendencia de Seguridad Social.

Pero no sólo eso. La mitad de los trastornos de ánimo son bipolares y cerca del 75% de ellos son rotulados por los médicos como unipolares, denuncia el director general del Instituto Neuropsiquiátrico, José Bitrán.

La creciente cantidad de pacientes con trastornos depresivos y el error en los diagnósticos hizo que el doctor Bitrán enviara una carta a “El Mercurio”, declarando que el foco del debate no debe ser la cantidad de licencias médicas que pueden o no expedir los médicos, sino el aumento de 400% en las atenciones por depresiones desde 2005, y lo más grave, que los pacientes bipolares reciban tratamiento como si fueran unipolares.

Más y peores síntomas

Desde que alguien consulta por primera vez hasta que obtiene el diagnóstico correcto pasan 10 años y cuatro médicos, lo que estaría causando un grave perjuicio a esos pacientes, porque toman antidepresivos en lugar de estabilizadores del ánimo. A la larga, cuando tengan el diagnóstico correcto, los medicamentos para la bipolaridad ya no les causarán efecto.

“Al cabo de un tiempo aparecerán nuevos síntomas: irritabilidad, insomnio, episodios de crisis más frecuentes, mala respuesta a los fármacos adecuados. El curso de la enfermedad se deteriora. Mientras antes se inicie el tratamiento equivocado, es peor”, advierte el doctor Bitrán.

El siquiatra afirma que si se diera el caso contrario, que una depresión monopolar se tratara como si fuera bipolar, no sería tan grave.

El siquiatra Pedro Retamal, profesor de Medicina en la Universidad de Chile, concuerda con que existe un dictamen equivocado respecto a la cifra de bipolares y asevera que “la salud mental del país está francamente comprometida”.

El índice AVISA (Años de vida saludables perdidos por muerte prematura y discapacidad), confirma que las enfermedades neurosiquiátricas son las más importantes en el sistema de salud pública en Chile.

En 2007, los trastornos depresivos unipolares fueron la segunda causa, con casi 170 mil casos, sólo superado por la enfermedad hipertensiva del corazón.

Aunque no fue diagnosticado equivocadamente, el Kiwi hizo algo que también es muy común en pacientes con depresión: dejar de tomar las medicinas cuando se sienten bien.

Después de lo ocurrido en 2005, aprendió la lección y ahora se toma los remedios.

“Aunque parezca postura de cabro chico, uno no lo hace”, se autoinculpa.

Arturo Walden asegura que desde la crisis de hace cuatro años, no volvió a tener recaídas y ahora está más relajado, trabajando con un socio en una empresa de gastronomía y eventos: “He aprendido a quererme y a cuidarme”.
La Fobia Social es una enfermedad que, cuando es tratada con los medicamentos adecuados, da la posibilidad a los afectados de recuperar aspectos de su vidasocial ya deteriorada.